Salir del closet: es una decisión
determinante en nuestras vidas. Cuando nos abrimos al mundo sin temores ni
tabúes sobre lo que es ser gay o bisexual, cargamos a cuestas un sinnúmero de
pensamientos y experiencias que nos darán el valor necesario para vivir nuestra
sexualidad libremente.
Pero no es tan fácil como suena y
en muchas ocasiones sacrificamos mucho a cambio de esa libertad: están los
amigos, la familia, los compañeros de trabajo o hasta el conocido causal que
saludas cada día de vuelta a casa. Vivimos en una sociedad heterosexista que
impone la "normalidad" como regla, y todo aquel que es diferente a ella,
aquel con una orientación sexual distinta a lo que espera la mayoría, rompe con identidad del mexicano machista.
En el proceso habrá quienes te den
su apoyo sin condición alguna, aquellos a los que les resulte algo de lo más
natural hasta el punto de restarle importancia a tu homosexualidad, y aquellos
que se nieguen a aceptarte como eres, por temor, por intolerancia u odio. Pero no creas que el mundo es una
telaraña en la que caes, quedándote atrapado con todo lo negativo.
También está el otro lado de la moneda: cuando aceptas tu orientación, estás
abriéndote un camino sin represión personal ni dificultades emocionales para
relacionarte con chicos o chicas con tu misma condición. En el mundo hay muchos
homosexuales, no eres, no fuiste y no serás el único en el planeta. Formas parte de ese 15% de población mundial con una orientación no heterosexual.
Ser
gay no es una condición que se te pega un día de pronto, no duermes hetero y
amaneces gay: tu orientación te viene dada genéticamente desde tu concepción,
por lo que está en la naturaleza, somos parte de este mundo por más que
escuches que ser gay es un error o un pecado.
¿Quieres salir del closet pero no sabes cómo, cuándo, dónde y con quién? Para empezar, hazte estas preguntas: ¿cuánto te amas? y ¿cuánto estarías dispuesto a arriesgar por tu autoestima? Si te conoces lo suficiente, sabrás aceptar tu condición con tranquilidad.
No te precipites, tómatelo con
calma. Si quieres decírselo a alguien, hazlo con aquella persona en la que más
confianza tienes. Hay mucha gente que te rodea y siente cariño por ti, y si
ésta es sincera no cambiará sólo porque seas diferente: recuerda que tú siempre
serás tú mismo, ocupas un lugar importante en la vida de los demás. Sabes que
tienes amigos y familia, analiza las cosas, pregúntate a quien deseas confesar
que eres gay. Si no puedes hacerlo todavía,
adelante, tienes toda una vida para aprender de ti mismo, de tus temores, de
tus virtudes, de tus defectos.
Ser gay es ser gay, así de simple, no es ni más ni menos que ser heterosexual. Tienes los mismos derechos y obligaciones que cualquiera, y sobre todo, tienes el mismo valor que un hetero, una lesbiana, un bisexual, transgénero o intersex.
No estás solo.

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