Cast: Jaco Van Sant, Kevin Warhol, Andre Boleyn, Adam Archuleta, Jack Harrer, Trevor Yates, Sean Davis (II), Todd Rosset
En septiembre de 2012 la productora de
cine para adultos BelAmi volvió a hacer eco con una producción polémica en su
catálogo de cine pornográfico para hombres gays, en la que se aborda una temática
que puede resultar insultante para algunos, como morbosa y plausible para
otros: Escándalo en el Vaticano, así
es, una película que tiene historia dentro de la Santa Sede o como promociona Bel Ami en su publicidad, la Ciudad del Pecado, con actores que
recrean papeles de seminaristas seduciendo a un párroco. Puede que el tema sea
algo desgastado, pues retrata una de las fantasías homosexuales más explotadas
en el ideario y en la cinematografía. Tal es el interés del público que en
numerosas ocasiones se han realizado películas de cine de arte o comercial
sobre la vida secreta del sacerdocio, sus tabúes, mitos y realidades crudas,
como lesbianismo entre monjas, homosexualidad reprimida, crímenes de pederastia
y pedofilia, matrimonios secretos, sacerdotes con hijos biológicos y la
exposición de la corrupción dentro del clero.
Después de tanto esperar, el cine
pornográfico de calidad ha decidido unirse a la lista de producciones que
abarcan este tema, pero como toda productora de cine para adultos, lo ha hecho
a su estilo, rompiendo totalmente las barreras que separan la moralidad cristiana
de la libertad sexual, para ofrecernos una cinta con escenas de sexo explícito,
con actores de cuerpos envidiables y rostros pubescentes que por sí mismos
hacen de Escandalo en el Vaticano imposible
de ignorar. Por más que las creencias se impongan, la naturaleza humana deja
claro que la sexualidad se vive en todos los ámbitos de la sociedad y que
cuanto más se intenta esconder, más crece la curiosidad y más es el deseo de la
gente común por descubrir aquellas cosas que si bien se saben bajo el agua,
generan un fetichismo que compromete la verdad con la ficción, pero que
seguramente, a como están las cosas en la Iglesia Católica hoy en día, puede
que la película no esté tan alejada de lo que sucede en la Santa Sede. Claro,
si le quitamos los aderezos que son los cuerpazos de los guapos protagonistas y
las grandiosas dotaciones de sus miembros masculinos, obtendremos escenas más
sobrias, pero no por ello imposibles de creer.
En anteriores ocasiones la casa
productora de George Duroy ya nos ha traído películas en las que vimos a
gemelos idénticos sosteniendo relaciones sexuales, o una orgía con la mayoría
de las estrellas de esta importante productora de Europa del Este. No nos es de
extrañar que Bel Ami suela atraer tanto al público gay, porque sus actores
suelen ser muchachos veinteañeros de estilo twink, que poseen ciertas
características que los hacen un producto rentable, con caras hermosas, cuerpos
delgados y bien trabajados, tonos de piel bronceados, cabellos rubios o
castaños, y un acento checo que se separa mucho del porno al que Norteamérica nos
tiene acostumbrados. Es por eso que Bel Amí ha sabido ganarse al público, y precisamente
desde que dos años atrás se hizo pública la noticia de que filmarían Escándalo en el Vaticano, varios miles
de fans comenzaron a seguirlos.
Aunque ya han pasado casi dos años
desde su estreno, la película sigue siendo promocionada en varias redes
sociales de la comunidad gay, y su factor de atracción es precisamente el
destape de las relaciones íntimas entre gente de la Iglesia, un tema que el
Vaticano se ha empeñado en ignorar, pero que sin duda ha sido una puerta para
que el porno se cuele a sus recónditos espacios y revele lo que muchos
imaginamos sucede dentro de la ciudad. Sólo que en esta película, no tenemos a
un grupo de sacerdotes avejentados y pervertidos, sino a un grupo de twinks
seminaristas que acuden al Vaticano para conocer uno de los tesoros más
importantes dentro de la Iglesia, el enorme pene de Trevor Yates, que será devorado
por este grupo de chicos, hambrientos de cultivarse con la experiencia sexual
del sacerdote, a quien le ofrecerán sin contradicciones 17 minutos prolongados
de caricias, sexo oral, besos y varios orgasmos.
Si bien la película no es por sí sola
una gran producción, sino simplemente una pieza de porno, genera muchísimo
interés y al final satisface una fantasía entre muchos. Si lo que quieres es
echar a volar un poco la imaginación con ayuda de estos twinks, te recomendamos
que le eches una mirada, no te dejará con mal sabor de boca. Y quién sabe,
quizá algún día seas protagonista de una historia como ésta, y es que hasta
donde he escuchado, dentro de la Iglesia Católica hay un gran lobby gay en el
que se cuenta de todo: scorts exclusivos para sacerdotes, seminaristas que
buscan sexo con otros hombres por internet o misioneros que se dejan llevar por
la carne y terminan cediendo a sus impulsos naturales como hombres y como seres
humanos.
Pienso que esta clase de películas en
lugar de estar hechas para ofender, tienen el fin de exponer una realidad, y
aunque el porno nunca es como lo vemos ni las relaciones están llenas de tantos
chicos perfectos o mega dotados, los católicos no estamos exentos de vivir con
plenitud nuestra naturaleza sexual. Se respeta mucho la decisión de aquellos
que deciden vivir en celibato y que siguen con fe y al piel de la letra todas las
determinaciones de conducta que marca la Iglesia, pero también es cierto que
existen aquellos que no por exponer su libertad sexual o vivir una relación con
otro hombre, dejan de ser católicos, de creer en Dios ni son peores personas.
Simple y sencillamente, se piensa con el cerebro, con el corazón y con el pene,
y si dejamos que estos tres hagan una buena unidad, podríamos llegar a ser
personas más satisfechas con la vida, sin necesidad de buscar a escondidas lo
que podemos obtener hablando y sintiendo las cosas como son, sin disfrazarlas
con una falsa moral que es tan delgada y frágil que cuando menos se piensa, ya
se ha roto y se ha pasado al pecado, o para el pensar de muchos, a la verdadera
libertad.

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