¡A HUEVO! ¿CÓMO AUTOEXPLORAR TUS TESTÍCULOS?


Pregunta incómoda: ¿y tú, cada cuándo te tocas las bolas, los güevos pues? No es que quiera prohibirlo, se sienten muy bien esas jaladitas lecheras, pero también hay que echarle una mano a las pelotas, esas cosas tan bonitas que te cuelgan detrás de la verga, y que a veces son bien nenas, les das un golpecito y te duelen un madral, o luego las canijas nada más no traen mucha leche para la ordeña. Pero están hermosos: los testículos, protegidos por el escroto, una piel muy suave y a veces rugosa, según tu temperatura corporal o incluso tus sentimientos, a qué las bolas, algunas peludas, otras lampiñas, unas chiquitas y otras grandotas.

¿Pero fuera de eso, morbosito, qué tanto sabes del cáncer testicular? Lo que yo he aprendido estos días, retroalimentándome de información sobre salud sexual, es que el cáncer de testículo es un padecimiento que afecta a muchos hombres, sobre todo a los que estamos en los 20 y los 30, como que una edad en la que no podríamos imaginarnos que estuviéramos en riesgo. Pero sí, la cosa es así. Y lo feo es que a pocos nos interesan estos temas, no solemos preocuparnos porque los güevos están hechos para sacar mecos, y ya. Pero esta zona es muy importante, porque además de ser un órgano sexual, en esa zona se produce la testosterona.

Sólo 1 de cada 5 hombres se hace tacto testicular. El resto no sabe nada al respecto. Y cuando entonces vienen los problemas, puede que el problema ya vaya muy avanzado o deban extirparte una bola, como al famoso y farsante ciclista que ganaba las competencias de ciclismo en Francia. Pero acá no hay nada de farsa, muchos chavos de mi edad padecen hoy alguna clase de cáncer testicular, ya sea por algún traumatismo, o por la aparición de pequeños tumores benignos y de cáncer, que pueden terminar en cirugía si no se les da atención médica inmediata.

El 95% de los casos sobre cáncer testicular son tratables y curables, aunque debes permanecer en chequeos cada 5 meses durante 1 o 2 años, según te indique tu urólogo. No te avergüences de visitar a uno si sientes que algo no anda mal con tus preciosidades, tus testículos forman una parte importante de tu plenitud sexual, y no pasa nada si tienes alguna clase de tumor, pues si eres consciente y te cuidas, reduces las posibilidades de que la situación pueda perjudicarte.

Este año, 5'000 hombres jóvenes serán diagnosticados con cáncer testicular en México. ¡No formes parte de esa cifra! Hay momentos para el cachondeo, para gozar la herramienta, y otros para darse oportunidad de conocer lo que pasa con tu cuerpo.

La autoexploración testicular es bastante sencilla, y se recomienda practicarla sobre todo cuando estás tomando una ducha o antes de dormir, porque son momentos en que tu cuerpo está relajado y el escroto, bajo una temperatura tibia, se destensa y por eso te cuelgan las bolas de esa forma tan rica que se antoja que te pongan unas así en la boca. El palpado debe ser moderado: tomas tu escroto y dejas que repose en la palma de tu mano derecha, para que los testículos queden sobre tu mano en forma oval, y que tú puedas manipularlos, sosteniéndolos de forma que puedas ver su forma, e incluso las venosidades del propio escroto que se marcan al pegar con el testículo mismo. Con tus dedos, debes recorrerlos, ni siendo muy brusco pero tampoco demasiado leve. Si sientes alguna clase de inflamación, no te asustes, algunos hombres tenemos un testículo ligeramente más grande que otro, o uno está más abajo, por cuestiones naturales de nuestro cuerpo para mantener el esperma sano, a buena temperatura, y que no se nos cosan adentro. Es bueno que sepas, que un testículo sano, no debe estar ni muy suave o muy duro, debe estar en la mitad de ambos.

Si sientes alguna clase de bolita, no lo vayas a confundir con el epidídimo, que es una carnosidad pegada al testículo, adentro están nuestros mecos más sanos, los que ya quieren salir para hacer su trabajo, que es preñar a una mujer, pero esa competencia generalmente termina más bien en un clínex o papel higiénico, en la boca de tu novio o en su ombligo o en tu mano, ya sabes, uno a veces necesita darse calor. Lo que te decía del epidídimo, es porque puede llegar a ser confundido con alguna protuberancia en el órgano testicular, pero no, de allí te cuelgan las bolas y los conductos que lo conectan a tu verga.

Pero ojo, si notas que el epidídimo está muy inflamado, puede que se trate de una infección, y esta debe ser tratada con antibióticos para prevenir que pase al testículo. Los tratamientos son cortos, y mucho mejor que las quimios, que son los últimos recursos cuando eres un paciente con cáncer y que a muchos resultan muy desgastantes. Pero que sepas, que la gran mayoría salen victoriosos cuando tienen las bolas en juego.

Los varones, no hablamos mucho sobre estas cosas. Y de hecho, a quién le gusta hablar de enfermedades, pero yo les hablo al chile, esto es más de prevención que de sugestión, todos estamos expuestos a dos cosas: a la ignorancia o a una buena salud, todo depende de cómo orientes tu educación sexual.

Que no te dé pena ir con un urologo, o un proctólogo, si es su caso, por si tuvieras problemas con tu próstata, porque yo digo que si te encanta que te toquen la verga, los güevos y el culo, no pasa nada con que estos especialistas te echen una mano y te saquen de dudas.

En el vídeo de abajo, por supuesto, puedes ver unos vídeos sin censura sobre la forma en que hay que tocarse los güevos para saber qué onda con tu cuerpo. Vienen en inglés, pero yo aquí ya te explique la mayor parte de esa información, la verdad es que sólo quiero ser morboso y ponerte un poco de porno médico. Muchos güevos de hombres guapos que te van a gustar. Y hey, si eres una chica hetero leyéndome, puedes aprovechar este artículo y pedirle a tu novio, a tu coginovio, a tu cogiamigo, a tu hermano o a tu jefe, que sus bolas, están en juego, que se las toque más seguido, que no se asuste si tiene que ir a un urólogo a que le vean el pito, que esto es cosa de hombres y no pasa nada.







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