¡Muchachas cocodrilonas del Potosí! Ando
como una fiera con esta calorts que no se quita, ¡qué bárbaras muchachas! Me
suda la panocha, disculpen la indiscreción, que ya hasta huele a requesón. Y no
me juzguen, por qué aquí muchas de ustedes andan igual o piorts que moi…
Pero ya
pasando a lo bueno, mis besties queridas, hoy no vengo a darles clases de
cultura y buen comportamiento, le presté mi manualito de Carroña a mis amigas
del Greko para que adquirieran un poco de buen gusto, y las muy mendigas no me
lo han devuelto. Ya saben, nunca faltan las ratonas Mimí.
Así que por
hoy, mis nenas adoradas y mis activas pero de la coliflor, yo sólo vengo a la
chachara.
Y pues con eso
que andamos con el Mundial, yo muy chuchis me di de a sentones hoy en mi
oficina en Vogue de la Progreso a ver el partido México vs. Brasil, y qué impacto
muchachas, aquí entre nos, yo de futbol no entiendo ni palo, pero me muerdo los
labios cada vez que veo los acercamientos que le hacen a las chuladas de
jugadores, ¿a poco tú no mi reina? Si bien que te pones como gata en celo
cuando se le nota el camarón al Pique, al Cristiano Ronaldo o al chiqui de Kaká…
Y en Tacolandia no nos quedamos atrás eh, porque a mí ese Carlos Vela sí me
andaba dando unas culeadas de aquellas… Y pues ya nomás’ para conformarse al
Chicharito yo sí le chupo sus chicharotes… Y luego con eso que paparazearon a
los croatas dándose una alberquiza en pleno Hotel totalmente en cueros… ¡Ya me salí
del tema pero es que nosotras las dragas mascumachas nada más vemos machos de
verdad y para qué sigo!
Y ahora
precisamente con este ambiente pambolero ando enamoradítsima del tal Neymar. ¿Ya
conocen a semejante chacalon brasileño? Uyyyy chiquitas, yo me mojo toda sólo
con verlo, y yo no sé por qué si a mí los chacales ni me gustan, yo soy europea
y de alta cuna, lo creería de ustedes incultas y ojetudas, pero ¡sho! Pues sí,
sí, sí, me encanta el Neymar y cuando lo veo, allá abajito se me pone bien rígido
el pepino.
Y es que está
como quiere el desgraciado. ¡Feo pero chacapapiricodelicioso! Con su cara de
tequito de esos que venden chunches en los camellones, pero yo sí me lo subía a
mi Hummer para llevármelo al hotel y que me reviente la decencia, que me hunda
todas sus preocupaciones en los más profundo de mi ser, yo sí me trago todas
sus tristezas lácteas y las convierto en Leche Lala… Mmm, muchachas, ando
incontrolable, ya hasta me parezco a las jotillas que se van a los famosos
Campos de Prados a buscar el cruisin’, que según me contaron allá hay mucho
chacal eh, pero me contaron y yo no sé nada.
¿Y a poco me
equivoco mis pollodrilas? No me digan que no se arañan la cara de solo pensar
como el Neymar se quita su uniforme, mientras tú estás maniatada en el piso,
viendo desde esa perspectiva como le cuelga su tremendo pollón de mulato, sus
preciosas bolas lampiñas, y hasta un culito oscuro que a medida que va bajando
y queda casi sentado sobre tu cara, queda medio abierto y tu aspiras el aroma
de toditsima su masculinidad… Pero ¡qué escándala! Shu, shu.
Yo ni me
inmuto, mis besties, ahorita lo de moda es el chacal, si no te coje uno, no
vives, porque esos dizque heteros que dicen que cualquier hoyo es bueno para
enterrar el difunto, son los que más rico te empujan el caviar…
Pues mis reinas, ya para que les echo más crema a sus
tacos de moronga, si ya perdí la decencia y ya dije de todo. Ay disculpen, sólo
quería sacarlo de mi ser y hacer una confesión sobre mis gustos culposos. Ahí
les dejo unas fotos de mi marido para que se imaginen que se las empinan y les
echan la orchata todititta en su cuevita.
Suya, la Marquesa de Azpaculoli, draga y reina de Plaza Citadella

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