Muy cerca del centro histórico de
San Luis Potosí, se encuentra El Gremio, un lugar de convivencia sexual para
hombres que tienen sexo con otros hombres, que además funciona como un centro
comunitario que da atención a este sector en diversos ámbitos, como la
promoción de la salud sexual, testeos rápidos de Vih, hasta organización de
eventos culturales y activismo en defensa de los derechos LGBTTI.
Ir
al Gremio es una aventura que se debe vivir una vez en la vida, sobre todo para
los miembros gays capitalinos. Pocas ciudades de la república cuentan con esta
clase de espacios, y pocos de éstos han tenido la suerte de ser auspiciados por
el gobierno. El Gremio no es solamente una propuesta sexual: como asociación
civil, está interesada en el porvenir de la comunidad y por ello es partícipe
frecuente de eventos que promocionan la tolerancia y la salud entre
heterosexuales y no heterosexuales.
Pero
vamos a los datos sucios. Ubicado en la calle San Luis #480, entre Allende y
Damian Carmona , una cuadra antes de llegar a la Avenida Reforma, se encuentra
la famosa casita del Gremio. En recientes fechas fue remodelada. Para quienes
conocieron su fachada en tonos naranjas, ahora les tocará ver una verde. Es un
edificio de dos plantas, algo pequeño y discreto. No hay algún anuncio en la
puerta o sobre esta. Por eso muchos la conocen simplemente como “la casita”, una
referencia cercana a los famosos “Cabaretitos” de la Ciudad de México y
Monterrey. De hecho, el concepto es el mismo, pero más modesto. Pagando un
cover de 70 pesos de martes a domingo, y de 80 los lunes (para ser acreedores a
una membresía y volver cualquier otro día gratis), puedes tener acceso a los dark rooms o cuartos oscuros, ese
espacio mágico tan de moda entre los hombres que tiene encuentros sexuales con
otros hombres. Tu cover además te da derecho a pedir los condones que desees, y
lubricante. Dentro de sus campañas para la promoción de sexo seguro, cada cierta
temporada el Gremio obsequia a sus clientes cajas con condones y un tubo de
lubricante. Bastante esplendidos, y una idea que ha sido vista con mucho
entusiasmo en San Luis Potosí.
Adentro
podrás encontrarte con gente de muchas edades. Naturalmente, sólo pueden entrar
varones mayores de 18 años, la identificación es obligatoria para los jóvenes.
Cuentan con guardarropa, por si adentro quieres andar más cómodo, incluso en
cueros. El Gremio tiene un cuarto donde se proyectan películas XXX, que incluye
además una zona con material gráfico: revistas, folletos, manuales, etc.
El
piso de arriba tiene cuatro cuartos, cada uno con su característica especial,
un baño (de tres en total) y un sofá a la entrada en donde puedes sentarte para
ver porno en una tele que está en la pared. Es un espacio muy discreto: poca
luz en los pasillos, y luz nula en los cuartos de convivencia sexual.
El
primer cuarto, es un pasillo largo en donde hay 6 cabinas, cubiertas en sus
entradas con unas cortinas. La más grande, es la cabina que está hasta el
final, y en ella suelen reunirse más de dos parejas. El resto son pequeños
espacios, cada uno con una banca. El segundo cuarto es más bien un antiguo
medio baño, que se abrió simplemente para agrandar la oferta de espacio.
Además, puede ser cerrado por completo por dentro. Tiene una banca, y por tener
aún una alcantarilla en el suelo, puede ser usado para watersports, o lluvia dorada. Cuenta con un lavabo.
El
tercer cuarto es algo pequeño, pero cuenta con tres cabinas, que deben ser
nuevas, pues anteriormente se trataba solamente de una, muy parecida a la del
primer cuarto. Ahora, estas pequeñas cabinas de madera, cuentan además con una
puerta con manija, para que los usuarios se puedan encerrar y tener relaciones
sin ser vistos. Aunque lo cierto es que adentro es difícil ver cualquier cosa.
Pero nunca faltan los tímidos, y ya saben que tampoco faltan los fisgones
empedernidos.
Y
finalmente la última sala, justo al fondo de este piso. Amplia, con un poco más
de iluminación, y una especie de bancos alargados en dos costados de la
habitación para que los usuarios puedan subirse o recostarse sobre ellos. Es
una sala para sexo grupal, no sé si éste sea el propósito original del Gremio,
pero al ser una sala abierta, sin cabinas, se presta para que los usuarios
puedan tener relaciones entre más de una pareja.
Lo
definiría como un lugar limpio. Los encargados suelen mantener higiénicos los
baños y los dark rooms, aunque después de las 11:00 no esperes llegar y
encontrarlo totalmente limpio. Quedan papeles o condones por el piso de gente
que no sabe usar los cestos, pero esto ya no es culpa de los que atienden el
lugar.
Para
finalizar, hablaría del reglamento que tiene el espacio: en lo básico, no se
permite obligar a nadie a tener relaciones sin su consentimiento. Se aconseja
tener relaciones exclusivas con condón. No hacer uso de la violencia y no
entrar en estado drogado o alcoholizado.
En
sus buenos tiempos, el Gremio era un espacio altamente concurrido. Gente joven,
maduros y hombres casados se reunían los fines de semana, en secreto, para
tener sexo con desconocidos. Fresillas, wannabes, chacalitos, leaters y hasta
gente con mucha educación asistía al Gremio. Hablo en tiempo pasado, porque
ahora ésa es más bien una época lejana. Aunque el espacio es bastante seguro,
es poco conocido por los nuevos gays jóvenes. No sé porque de pronto decayó
mucho la clientela: van pocos, y cada vez menos diversidad en las edades. Pienso
que se está desaprovechando un gran lugar, aquí muchos hombres han vivido de
sus mejores experiencias sexuales. Creo que es más seguro que hacer cruising en
lugares clandestinos, aquí es legal, está hecho para la convivencia sexual gay.
¿Por qué no se les prende el foco y asisten más seguido?
Los
mejores días para visitar el Gremio son viernes, sábados, domingos y lunes. El
resto de la semana está casi vacío. Pero en fines de semana suele haber buen
movimiento desde las 9:00pm y hasta las 2:00am, que es a la hora que cierran.
Si es tu primera vez, te recomiendo que lo visites el sábado. No te hagas
grandes expectativas, puede que ligues y puede que no, todo depende de tu
actitud y de si te gusta o no lo que ves adentro. A veces te llevas unas sorpresas
enormes, al ver a cada canijo hermoso que visita el lugar. Otras veces el
espacio está más bien tranquilo. Todo esto es por temporadas, por eso hay que
conocer la dinámica del espacio para saber cuándo se mueve más gente.
Y
nada. Dense una vuelta de vez en cuando. Somos afortunados en tener de esta clase
de lugares en una ciudad tan conservadora como la nuestra. Espacios de cruising
y convivencia sexual tenemos pocos, y si no aprovechamos lo que tenemos, lo más
probable es que se pierdan.

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