CINE GAY: "AL CIELO", EL RETRATO DEL AMOR PLATÓNICO


Andrés es un adolescente muy introvertido, le gusta la música punk y el metal, y vive esa etapa en la que uno prefiere la privacidad, alejado de la familia. Trabaja en una tienda de empanadas, y adivinen qué, su trabajo consiste en disfrazarse de una empanada y repartir volantes en la calle. Algo que a él parece no importarle. De hecho, parece que a Andrés no le importa nada, que sólo vive al día, una rutina que en consecuencia, parece de principio insípida.

Penosamente, un día se entera por los noticiarios que el cantante de la agrupación Noche Negra, Ricky Pagani, ha muerto. Quizá esto le genera una especie de depresión, pues el luto por la muerte de su ídolo lo perturba. Entonces su madre decide llevarlo a la Iglesia, a un grupo de convivencia para adolescentes exactamente, en el que sin quererlo, conoce a Alex, el guitarrista de una banda que se reúne allí para tocar su música. El grupo de Alex no es precisamente aceptado en aquella congregación, al parecer los ven como gente insensata y poco interesada por hacer algo bueno de sus vidas. En cambio, Andrés siente una fijación instantánea por Alex, por lo que continúa yendo a la Iglesia para, aunque no se atreva a hablarle de frente.

Mas resulta, que a Alex no le es indiferente. Su sonrisa lo dice todo. Alex lo busca, pero entre ambos parece haber un océano que los separa. Al principio, no se atreven a confirmarse la atracción que el uno siente por el otro, por el obstáculo de quienes los rodean. Y por eso, Andrés siente tanto deseo por Alex, y por eso Alex, cuando tiene oportunidad para estar con él, a solas, le manda señales que nos dan a entender que entre ellos, existe algo más que una amistad.

Del primer vistazo al primer beso veremos más escenas cansadas sobre lo cotidiano, sobre las sospechas y las especulaciones. Si no eres gay, y ves en principio esta película sin saber que aborda la homosexualidad, quizá nunca te pasaría por la cabeza que Andrés está enamorado de Alex. Porque de cierto modo, la película es prudente, no existen escenas de amor desbordado, sino de una vida común. No hay escenas forzadas, no hay desnudos, no hay nada de fondo. ¿Y entonces, de que sirve darle promoción a una película que no aporta nada al espectador? No lo sé, es cierto, los dos chicos están guapísimos, sus miradas inocentes y pudorosas enamoran, las sonrisas encantan, y a uno le gana la curiosidad por saber cómo es que vivirán ese amor prohibido.

Quizá también, “Al cielo” juega con las expectativas del espectador. Uno espera una escena homoerótica al instante, pero ocurre que aquí sólo hay juegos de miradas, expresiones de miedo, enamoramiento platónico, un sí pero no sé cómo, y casi al final, un beso apasionado que parece darle fuerza a Andrés, quien pasa de ser un chico serio a uno lleno de vitalidad, porque ha liberado su cuerpo y su mente al vivir su amor por Alex, ya no como una idealización, sino algo tangible y probable. Ya no hay lugar para la especulación. Se gustan y punto.

Y tampoco hay tiempo para saber si su relación funcionará como un noviazgo o simplemente como una amistad pasional, o si el desenlace de esta historia será bueno o infeliz.

Eso desespera, lo sé. Uno quiere ver algo más de acción, quieres gritarle a Andrés a que se decida de una vez y coja con Alex. Pero repito, lo que hace de esta película un producto recomendable, es la exposición del ideal, de lo platónico, del amor más simple.

“Al cielo” fue dirigida por Diego Prado, filmada en Argentina en 2012 y protagonizada por Enrique Lunazzi en el papel de Andrés, y Mauro Haramboure como Alex, dos jóvenes platenses que debutan como actores, y que para ser su primera vez en la pantalla grande, lo hacen bien. Sencillamente bien. No son grandes histriones, pero tampoco son malos. ¿Y por qué digo esto sin presentar pruebas al respecto? Porque sus actuaciones son sinceras y naturales, no parecen forzadas. Seguramente ninguno de estos dos chicos son homosexuales en sus vidas cotidianas, tengo la sospecha, pero al momento de filmar la película, cada uno está metido en su papel. Vamos, tampoco es que esto tuviera que costarles mucho esfuerzo, si la mayor parte de la película no hay grandes diálogos o escenas complicadas. Pero su mérito se les debe dar, porque retratar el amor homosexual, suele representarse como algo lleno de sexo, desenfreno o traumas. “Al cielo” en cambio, es pulcra.

Si quieres ver una película con temática homosexual y es tu primera vez, podrías empezar por ésta.

No ahonda en el desarrollo de la adolescencia como un eslabón clave para el despertar de la identidad sexual o la orientación. La película nos cuenta más bien la historia de un primer amor. Y cómo no, todos hemos tenido uno así. Y es grato recordar la inocencia con la que mirábamos las cosas antes de salir del closet, antes del primer beso, o todas esas noches en que sólo podíamos pensar y soñar con esa persona que tanto nos atrajo en algún momento de nuestras vidas.



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