Siempre
pienso que informarse sobre el VIH, no se trata sólo de buscar el mejor
antiretroviral, los mejores médicos o los posibles efectos secundarios de los
tratamientos. Como seropositivos, muchos nos enclaustramos en casa, esperando
lo peor, temiendo salir a la calle y ser catalogados como gente indeseable,
cuando en realidad, es que seguimos teniendo los mismos derechos y las mismas
obligaciones que el resto de la sociedad. Nuestro estado serológico no debe
motivar en ningún caso una vida peor. Vivir positivo, es hacer y ver las cosas
en positivo.
Desde que conocí
mi estatus positivo, el Vih ha sido una constante en mi vida, al despertar,
debo tomar Truvada, y una hora después Kaletra, junto a una profilaxis, y
nuevamente por la noche, una vez más Kaletra y profilaxis. Mi vida ha cambiado
mucho desde que comenzó todo esto, sigo horarios muy específicos, como de forma
más saludable, me preocupo más por mi bienestar mental y físico y le pido a
Dios y a mí mismo sanación y liberación. Y sin duda, nada ha sido más
reconfortante, que tener a muchos de mis seres queridos a mi lado, a mi pareja,
a mis padres, hermanos, algunos tíos y algunos amigos. Quitarme el estigma de
ser seropositivo, me ha dejado vivir la vida al máximo, me he dejado de culpar
y veo todo el tiempo hacia adelante. Pero debo aceptar, que no siempre es
fácil. Algunas veces me deprimo y otras tantas el mundo me da igual. Sea como
sea, gracias a Dios he seguido mejorando, me recupero pronto, y mis deseos se
centran en salir adelante y explotar toda mi capacidad para tener una vida
plena.
Tengo 3
perritas, todas de raza french, son mis hijitas consentidas, la más grande
tiene ya unos 15 años y aún tiene mucha vitalidad, y la más peque tiene unos 5
o 6 años. ¿Saben por qué quise hablarles sobre ellas? Porque el amor
incondicional de una mascota, es también terapéutico para personas como
nosotros. No es que necesitemos más amor que los demás, pero sí necesitamos un
sostén que nos dote de fuerza y bienestar, y muchas veces, sin saberlo, son
nuestras mascotas las que nos ofrecen esos sentimientos, porque los animales
son seres muy nobles, sencillos, fieles hasta la muerte, y estés enfermo o no
lo estés, ellos te ven como su líder, como el mejor amigo.
Simplemente,
acercarme a mis mascotas y poder abrazarlas y sentir sus lamiditas, me animan,
me llenan con su afecto. Tal pareciera que a los humanos sólo nos mueve el amor
de alguien de nuestra especie, pero la cosa es otra, también los animales
tienen el don de amar y demostrarlo. Cuando estás enfermo, ellos están a tu
lado, se preocupan igual que tu pareja o tus padres, se acercan a ti esperando
reconfortarte. Nunca niegues que un animal tiene sentimientos, porque quizá
ellos sepan comprendernos mejor que nosotros mismos.
Ahora bien,
me gustaría desechar algunos mitos que existen en torno a las mascotas que
conviven con seropositivos. Para empezar, eliminemos la idea de que vivir con
un perro, un gato o un perico, pone nuestra salud en riesgo, por aquello de que
son proveedores de muchas bacterias. Esta es una verdad a medias, y todo
depende de la higiene que se tenga en casa, de lo limpio que tengas tu entorno
y la limpieza que le des a la mascota. Una lamida no te provocará una infección
oportunista, ni un abrazo una enfermedad incurable. Si lo que temes es que por
exponerte a sus heces fecales, o a bacterias en sus hocicos, sencillamente
acostumbra a tener limpio el espacio donde defequen, no dejando que la materia permanezca
a la intemperie por días enteros. Desparasítalos al menos dos veces al año. Recuerda
vacunarlo cada año contra la rabia, y procura que tenga en regla su cartilla de
vacunas desde que están peques.
Si tienes
las defensas por debajo de 200 CD4, quizá sería mejor que no seas quien realice
la limpieza de las jaulas de tus aves, para evitar respirar esporas
desprendidas de su plumaje o sus heces. Pero eso no quiere decir que debas
deshacerte de tus canarios, cotorros, qué se yo.
Créeme, lo
que ellos menos desean es hacerte algún mal. Y está en la naturaleza de todos
el vivir entre bacterias y virus, pero si tú llevas una vida sana y sigues al
pie de la letra tus tratamientos, no tienes porqué hacerte a la idea de que
agentes ajenos puedan causarte mal.
Un mimo o
un cumplido, para toda mascota es prueba de que lo amas. Recibe de la misma
forma su cercanía, la forma en que mueven su cola cuando te ven, los ronroneos,
los besos, sus miradas o sus trinos.
Incluso en
las etapas más difíciles de las enfermedades provocadas por el Vih, las
mascotas representan un consuelo que nos da paz interior. Deja que ellos
convivan a tu lado.
Si no eres
seropositivo, puedes compartir esta información con otra persona que si lo sea,
o con cualquiera que esté pasando por un momento difícil. Así como hay manos
que sanan, gente buena que sana a otra gente con su simple presencia o una
conversación, el aportar buenas ideas contribuye a que la gente salga adelante y
se sienta contenta.
Ama con plenitud, y permite que otros te amen, sea cual sea su especie.

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