CINE: OBEDIENCIA PERFECTA


Basada en el libro homónimo de Ernesto Alcocer y dirigida por Luis Urquiza, Obediencia Perfecta fue estrenada tan solo el año pasado, generando entre propios y extraños toda clase de comentarios. Gran parte de éstos a favor de la cinta, elogiando la crítica que se hace contra quien inspira el papel de Ángel de la Cruz, sacerdote pederasta interpretado por el actor Juan Manuel Bernal: hablamos de Marcial Maciel Degollado (1920-2008), quien en los años noventa causara estruendo en las noticias internacionales por el escándalo de abusos sexuales contra jóvenes seminaristas menores de edad que cometió durante largos años en su propia congregación, la Legión de Cristo.

En ella podremos ver la historia de Sacramento (Sebastián Aguirre) un jovencito de 14 años  entregado por su familia con confianza ciega a las manos de una congregación católica en la que se forma a numerosos jovencitos en el oficio del sacerdocio. Aquí, el adolescente conocerá al padre Ángel de la Cruz, quien lo elegirá como favorito para seguir su instrucción personal, y en la que se deja en claro que es importante adquirir un nivel de obediencia en la que se pierdan toda clase de pretensiones banales para ser uno con el maestro, sin lugar a la duda, a la oposición o a la rebeldía. Aquí, la inocencia es el caldo perfecto para potenciar la sumisión en la que existe un apego psicológico agresivo y alienante. Sacramento, sin herramientas para dilucidar su papel en el juego de seducción del sacerdote Ángel de la Cruz, termina viviendo una clase de amor noble y servil, sin saberse víctima de un cruel personaje que le arrebata castidad sexual y albedrio por igual.

Aunque la película se construye con personajes ficticios, queda claro que la intención de su director es ofrecernos un retrato próximo a los hechos que escandalizaron a la sociedad católica de México con el caso de Maciel, pero no se encasilla al exponer la realidad de un solo actante, sino de los diversos sacerdotes que han protagonizado historias particulares sobre pederastia y abusos psicológicos y físicos contra menores, así como de las víctimas, inocentes jovencitos que se debaten entre los valores de la moral y la ética católica para intentar entender lo que viven dentro de un mundo en el que la humildad puede confundirse con el servilismo o bien con la sumisión ante figuras de poder que enmascaran su propia malicia con rostros benevolentes y por tanto incuestionables.

Ésta es una cinta que nos acerca a la turbia realidad enmarcada detrás de las puertas de las diversas asociaciones religiosas que han sido, lamentablemente con cierta constancia, expuestas ante la sociedad por escándalos de violaciones que se olvidan, por desgracia, gracias a los extraños y dudosos procesos judiciales según el derecho ejercido en el Vaticano, fenómeno que se hace obvio en la obertura de Obediencia Perfecta, donde se sugiere la influencia del papa en el proceso del padre Ángel, situación idéntica a la de Maciel, quien aunque en sus últimos años de vida fue instruido a dejar el sacerdocio por orden de Benedicto XVI, jamás enfrentó un proceso legal justo ni tampoco certero.

Obediencia perfecta sirve para poner sobre la mesa los patrones en torno a la sexualidad humana que se califican en el apartado de los tabúes. Es común que entre los detractores de la diversidad sexual se equipare la homosexualidad con pederastia, pero pocas veces, entre círculos religiosos y políticos, se hace una comparación o un análisis de la pederastia con el catolicismo, no como una conducta generalizada, sino como un fenómeno particular que no exenta a los actores del clero, los principales contrincantes en el tema de la libertad sexual y los derechos humanos en individuos LGBT. ¿Por qué se suele encasillar la idea de la maldad entre quienes son vistos como diferentes y la idea de la bondad sobre aquellos que visten un hábito y un crucifijo? Si organizamos los hechos, notaremos que algunas de las peores injusticias de lesa humanidad se deben escandalosamente a la Iglesia Católica.

¿Qué es lo que está haciendo mal el Vaticano? Convendría ver esta película y además analizar las palabras del papa Francisco, quien a principios de su pontificado aceptó como ningún otro pontífice a las personas no heterosexuales, hasta que en fechas recientes dijo ante millones de feligreses que el matrimonio igualitario ponía en peligro la existencia de las familias.

Será que para la Iglesia no somos más que desobedientes corderos que se niegan a formar parte del sumiso rebaño y que la obediencia perfecta tambalea cuando un gay pone en duda los estándares católicos de humanismo y caridad universal.


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