Hace
un par de meses, mientras estaba en pleno revolcón con mi novio, intentamos
hacer una posición sexual que vimos en una película pornográfica. En ésta, el
chico pasivo mira hacia la cama y está en cuatro, con las piernas flexionadas y
el trasero al aire. Y el activo está de pie, flexionando las piernas como si
estuviera sentado. De esta forma lo penetra. La “posición de los sapos”. Nos
quedamos en el intento. Vaya, mis piernas son más cortas que las de mi novio…
Aunque intentaba penetrarlo, tenía que abrir demasiado mis piernas para
alcanzar a meter mi pene en su culo, y cómo él es más alto que yo, tenía que
contorsionarse un poco para que su trasero estuviera al nivel de mi pene. No sé
cómo explicarlo, el caso es que no nos salió la posición. En otra ocasión, para
acabar de regarla, intenté penetrarlo mientras él estaba boca arriba y con las
piernas al aire y el trasero levantado, para que yo pudiera penetrarlo como si
quisiera sentarme sobre su trasero y que mi pene entrara directamente. Sí, es
otra posición que vimos en una película. Por más que la analizamos, no pudimos
hacerla y él termino con un horrible dolor en el cuello y el tórax.
So…?
No es que el porno mienta. Los chicos que vemos teniendo sexo fenomenal,
realmente están teniéndolo. ¿Lo disfrutan realmente? Creo que a medias. A lo
que voy con este breve artículo, es a decir que el sexo no es lo que vemos en
las películas. Y debe sonar muy ingenuo que alguien de 25 años esté diciendo
esto, como si no hubiera podido descubrirlo antes. Sí, siempre he sabido que lo
que vemos en la pantalla es sólo una actuación y una aproximación. El sexo no
es tan estructurado, y menos tan mecánico, como poner las piernas así, el culo
de este modo y las piernas abiertas en 45 grados… Quería experimentar con mi
pareja y la cosa no resultó como habríamos querido. Al final, llegamos al
orgasmo en una posición más cómoda. Yo quedé empapado de sudor por el placer
que me provocó penetrarlo mientras él estaba recostado sobre la cama, o con sus
piernas sobre mis hombros, mirándonos todo el tiempo de frente. El sexo que más
se disfruta es el más sencillo. No hay que hacer la posición del helicóptero para
disfrutar más, ni para venirse más. El misionero o el perrito, siempre serán
posiciones básicas. Cuando elegimos complicarnos, debemos verlo como un juego
nada más, y no azotarnos porque nos salgan o no nos salgan. En mi caso, hay
algunas posiciones que me cuestan hacer con mi pareja porque anatómicamente
somos diferentes, él más alto por ejemplo. Y habrá a otros a los que sí les
salga de forma satisfactoria la posición y puedan presumírnoslo.
Pero
por favor, no idealicemos una película para aplicarla a nuestra vida sexual. Ni
siquiera podemos garantizar que verdaderamente esté disfrutando ese pasivo al
que están penetrando mientras está parado de cabeza y le están metiendo un pene
de 25cm por la boca. En la pantalla son imágenes que nos prenden, pero que no
siempre son posibles o no nos traen ninguna clase de placer, tan sólo bochorno.
Si
tienes sexo con tu pareja o con un desconocido, no te avoques a lo imposible.
Mejor, haz de las cosas más mundanas y sencillas experiencias inolvidables. El
buen sexo, el que es natural, no tendría por qué envidiar el que vemos sobreactuado
en las porno. Las películas xxx están hechas como un complemento de la
excitación, para causarnos morbo y hacernos fantasear, no para obligarnos a
emularlas.

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