CINE: VELOCIRAPTOR


Alex es gay y Diego es buga. A ambos les gustan los cómics y la marihuana. Alex es escritor, Diego es deportista. Es el fin de los tiempos, nuestro planeta ha dejado de girar y los días son más largos. Quién habría de imaginar, que el último día de la humanidad sería para Alex y Diego la única posibilidad de estar juntos, más allá de lo que ambos habrían alguna vez imaginado.
            El problema es que Alex, aun siendo el mejor mamador del mundo, sigue siendo virgen. Cada vez que se entrega, algo lo detiene, algo le hace falta. Por ello, cuando el mundo va en picada, su desesperación por perder la virginidad le hace proponer a Diego que sea el primero. ¿Podrá ser posible que su deseo se haga realidad?
“Velociraptor”, nos cuenta una historia de amistad, sobre la exploración de la identidad y la juventud, sobre tabúes rotos y la otra cara de la desesperación y la melancolía en torno a dos muchachos que por azares del destino, o porque el mundo se va a acabar y ya no hay razón para los miedos, terminan experimentando una relación de amor-rechazo que sin duda alguna, atrae porque cumple la fantasía de todo homosexual: seducir y enamorar a un heterosexual, al mejor amigo en turno, o al vecino de enfrente que se ama en secreto.
Sin embargo, más que un retrato morboso sobre la fantasía, se nos ofrece concienzudamente un relato bien trabajado que se acerca más a la verdad. Se siente mucho la tensión sexual entre ambos protagonistas. El sí pero no, el tira y afloja. La camaradería que no se tuerce por una propuesta indecorosa e inusual, el homo sigue siendo homo, y el buga, se queda buga. ¿Qué tiene Velociraptor que muchas de las películas de temática no tienen? No lo sé, pero me encantó, así de sencillo, poder ver una película de cine independiente mexicano que no fuera lo típico a lo que estamos acostumbrados a ver cuándo a cine gay se refiere. Sí, hay algo de sexo, pero no es pornográfico, sino humano. El que Alex sienta tanto miedo por cagarle el pene a su ponedor, o que Diego necesite viagra y cachondeo telefónico con la novia para ponerse caliente y cogerse a Alex, es lo más cercano a lo que podría vivirse en una experiencia como la que representa “Velociraptor”. Aquí nadie se hace gay por arte de magia, aquí se asumen los roles pero se acepta que la carne mueve a la carne, y la amistad genera grandes expectativas que pueden involucrar, entre muchos otros sentimientos, una especie de amor platónico.
“Velociraptor” fue dirigida por Chucho E. Quintero,  y estrenada recientemente en la selección 2014 del XVIII Festival Mix. Está recién salidita del horno. Qué bueno que en su edición local para San Luis Potosí, fue elegida esta película para cerrar con broche de oro el festival. El éxito de su realización, fue además gracias a Fondeadora, que recabó fondos para la posproducción del material. Pero vaya, lo ya hecho antes de dicha posproducción, es loable. Buena calidad de imagen y sonido, escenas claras en espacios cerrados y abiertos bien equilibrados, actuaciones naturales, muy aproximadas a la personalidad bonachona y desbocada del joven mexicano.
Es protagonizada por jóvenes actores que nunca había visto en mi vida, pero que me dejaron satisfecho. Pablo Mess (Alex) y Carlos Hendrick Huber (Diego) hicieron bien su trabajo al interpretar al chavo mexicano, y no al molde del galán de cine anglosajón. Ojalá que la cinta se sigua distribuyendo, pues ha llamado la atención de muchos cinéfilos, no sólo del círculo LGBT, y eso es bueno: que el cine promueva la diversidad y el respeto entre heterosexuales y no heterosexuales.
Qué feo que el mundo se acabara tan pronto para Alex y Diego. Pero tal vez, sólo gracias al Armagedón, fue que ambos tuvieron uno de los días más especiales en sus vidas.
No digo más. Tienen que verla.


http://www.soyhomosensual.com/adolescencia-identidad-sexual-y-el-fin-del-mundo-velociraptor-2014/


2 comentarios:

  1. Tuve la oportunidad de verla con los actores. Una gran película. Hay que promover su comercialización acá en México

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