LA HOMOSEXUALIDAD CAMALEÓNICA: GAYS CON VIDAS HETERO


Quienes estamos fuera del armario y vivimos nuestras vidas como homosexuales abiertamente y sin prejuicios, siempre tendremos dos opiniones muy generales en torno a la figura del homosexual que decide llevar una vida como heterosexual: 1) se tratan de un verdadero misterio, y 2) en realidad son la expresión pura de la represión sexual. Esta clase de vida no ha sido hecha para todos.

La apertura a las libertades sexuales es cada vez más plena en Occidente, una buena cantidad de países han legislado para defender los derechos  de las diversidades y en algunos casos incluso se han otorgado derechos mayores como el matrimonio igualitario y el derecho a la adopción. Aunque nuestro país va lento en este sentido, han ocurrido logros importantes y más aún, se ha trabajado para erradicar el odio hacia la no heterosexualidad. Aunque estamos lejos de llegarle a los talones a países como España, Argentina o Uruguay, sólo por mencionar países hispanos, México avanza en materia de derechos para la diversidad y es cada vez menos difícil imaginar que en unos años sea legal el matrimonio entre personas del mismo sexo dentro del territorio nacional.

A lo que voy con el comentario anterior, es a resaltar el panorama actual de la situación de las personas LGBT en México. Ya no estamos hablando de un clima radical donde sean comunes las redadas a eventos entre homosexuales, y los medios de comunicación (aunque de forma deficiente) han ayudado a la naturalización de la idea de la homosexualidad como parte de la naturaleza humana. La vida gay mexicana está llena de altibajos y no se puede esconder por debajo de las piedras la taza de crímenes de odio contra personas LGBT, siendo México el segundo país en el continente americano donde más se cometen esta clase de delitos. Pero, gracias al esfuerzo de muchos compañeros de la comunidad, hoy existe más apertura y tolerancia para expresar nuestra sexualidad. Quizá no pueda decirse que la diversidad haya dejado de ser castigada, pero sí puede vivirse de forma más natural y expresiva según lo que nuestro ideario sexual desea y quiere.

La duda que parece eterna pero a la vez comprensible es ¿por qué existen hombres que han decidido llevar una vida que no corresponde con sus intereses y deseos sexuales?

Todos o la mayoría de nosotros conocemos o hemos llegado a escuchar de hombres homosexuales casados con mujeres. Parece que al leer esta frase uno o dos conocidos nos han venido a la mente. ¿Alguna vez te has preguntado qué los ha hecho tomar esta decisión? No es fácil comprender la clase de vida que llevan quienes deciden vivir de esta forma, más aún cuando sabemos o hemos sido testigo o cómplices de los engaños que hacen a sus parejas al tener relaciones con otros hombres. Pueden ser esporádicas o recurrentes, pero suceden, y cuando nos enteramos del trasfondo de la situación solemos sentir extrañeza, lástima o incluso enojo. Muchas veces me he preguntado por qué si desean llevar vidas sexualmente activas con otros hombres, también se empeñan por mantener una relación matrimonial con una mujer a la que obviamente le son infieles para satisfacer los deseos reprimidos que difícilmente podrán ser cumplidos por el sexo opuesto.

¿Se trata de un autoengaño o todo lo hacen bajo cálculos fríos y realistas? Es cierto que existen hombres heterosexuales que tienen sexo con otros hombres, pero en este caso estamos haciendo referencia específicamente a los hombres homosexuales. Sabemos que el proceso de salir del closet es complejo y diferente para todos, estamos quienes hemos salido de forma natural y hemos sido aceptados por nuestros familiares y conocidos de forma instantánea, y aquellos a los que les ha tocado vivir una situación diferente, encontrando rechazo y odio dentro y fuera del círculo familiar. Lo único que tenemos asegurado al salir del closet es que dejaremos de cuestionarnos a nosotros mismos sobre nuestros gustos personales y nos daremos la libertad de expresar y experimentar esa parte de nuestra sexualidad que se entiende solamente con otros hombres. Los cuestionamientos estarán a la orden del día, pero al menos habrá espacio para el amor y el sexo sin ataduras.

Cuando hablamos de hombres homosexuales casados con mujeres, podemos imaginar que los motivos de su decisión están relacionados con el temor al rechazo social y familiar, una fobia contra la aceptación personal o falta de autoestima. Pero también debemos ser francos, hay hombres que prefieren contener sus impulsos sexuales con el fin de mantener honorabilidad e intereses más banales, como negocios o herencias familiares, por ejemplo. Quizá no se trate simplemente de hombres que reprimen su sexualidad por temor, sino por inteligencia, que saben mantener una doble vida aceptando que se vive a medias y que hay que separar el hogar de la sexualidad honesta: con la mujer deben fungir como padres y protectores de familia; fuera de casa pueden tener encuentros con otros hombres, explotar los deseos y las pasiones carnales, sin permitir que estas necesidades traspasen la puerta de entrada al hogar.

¿Está bien juzgar a quienes toman esta decisión? ¿Debemos censurar su comportamiento? Creo que no. No se trata de recalcar los defectos de estos hombres, sino de analizar las causas. Puede que sus testimonios nos convenzan o al contrario nos mortifiquen. Cuando les he hablado en los primeros párrafos de la libertad sexual que vivimos en la actualidad, fue para intentar buscar los precedentes que puedan justificar el porqué alguien decide vivir esta clase de vida aun cuando cada vez existen menos razones para esconder nuestra identidad sexual. Sin embargo, lo que nosotros entendemos por libertad no debe ser lo mismo para quienes han optado por hacer una familia heteronormativa y patriarcal.


Estamos ante la encrucijada de definir si existen dos clases de homosexuales: el pleno y el camaleón. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario