En algún momento de tu vida
conocerás a alguien viviendo con VIH. Puede que el destino tenga escrito en tu
historia un encuentro exprés, y porque nunca podemos anticiparnos al futuro,
puede que incluso llegues a enamorarte de un chico o chica seropositivos. Y ¿sabes
qué? ¡Está genial! No lo veas como una desgracia, como mala suerte o un evento
catastrófico. Vivir una relación en positivo significa saber predisponer lo mejor
de ti para sacar adelante un noviazgo. Quizá ahora mismo estés enredado y
dudando sobre el chico que te gusta, con quien temes seguir adelante por temor
a infectarte con el VIH. Pero ánimo, que llevar una relación con alguien
positivo no significa tener que adquirir el mismo virus. He aquí una guía
práctica e imprescindible para todos aquellos que desean ligar con alguien
viviendo con VIH. Ojalá sea de tu beneficio.
LO PRIMERO EN LA LISTA: CONOCER TU ESTADO SEROLÓGICO
Conoces a un chico o una chica
que te hace sentir mariposas en el estómago, que te corresponde el mismo
sentimiento y hay un deseo intenso por llevar las cosas al punto sexual e
incluso sentimental. Y además, sabes que él o ella viven con VIH. Pero ¿y tú
sabes si vives o no con el virus? Es importante que antes que cualquier cosa la
responsabilidad empiece desde uno mismo. Reflexiona sobre las actividades
sexuales que has tenido en los últimos años, y si hace tres meses que no te
realizas una prueba de detección de VIH, habiendo tenido uno o varios
encuentros sexuales desde la última prueba que te hiciste, es importante volver
a repetirla. Esto te ayudará a tomar decisiones importantes, y te dará la
oportunidad de conocer tu estado de salud y si es necesario tomar las medidas
necesarias para llevar una vida tranquila y en armonía con la nueva relación
que inicias.
VIVO LIBRE DE VIH Y QUIERO MANTENERME ASÍ, AÚN TENIENDO SEXO CON
ALGUIEN SEROPOSITIVO.
Muy bien. Esto es totalmente
posible. Y aunque sabemos que no eres un niño de primaria, queremos volvértelo
a explicar con peritas y manzanas para que la información te quede más clara y
puedas compartirla con los demás: para seguir en seronegatividad, es decir,
libre de VIH, debes usar siempre condón en toda relación anal o vaginal que
tengas, además de acompañar la relación con lubricante a base de agua: mucho,
mucho lubricante. Esto evitará que haya desgarres y que por medio de esas micro-laceraciones
puedas adquirir alguna ITS. Incluso se recomienda que si se decide tener una
relación sin condón, el lubricante nunca falte, así habrá menor posibilidad de
un desgarre.
EL PrEP: PROFILAXIS PRE-EXPOSICIÓN A UNA RELACIÓN DE RIESGO
Dicha profilaxis se refiere a la
toma de una pastilla diaria, conocida en el mercado como Truvada. Se recomienda a
todas aquellas personas que estén en riesgo de poder adquirir el VIH, ya sea
sexoservidores, chicos gays con vida sexual muy activa, víctimas de abuso
sexual, y miembros de una pareja serodiscordante, es decir, donde se tiene una
relación con una persona VIH positivo. La ingesta de esta profilaxis sin
embargo no es suplente del condón, y se apunta el hecho de que no es un tratamiento
aún disponible en México para la población en general. Truvada se administra en casos exclusivos como lo son las víctimas de
abuso sexual o tras haber mantenido una relación de riesgo con alguien que vive
con VIH. Pero es necesario recalcar que actualmente este servicio sólo se
proporciona en la Ciudad de México, y es necesario que Truvada se comience a tomar en un lapso no mayor a 72 horas después
de la exposición. En ensayos clínicos actuales, Truvada ha demostrado gran efectividad para impedir que las
personas que lo toman eviten la infección de VIH. Y existe una campaña de la
Organización Mundial de la Salud que busca que todos los hombres que tienen
sexo con otros hombres tengan acceso gratuito a este medicamento. Y es que hay
que recalcar, es costoso y sería difícil costearlo durante largos periodos, lo
que es necesario para que la profilaxis sea efectiva.
SIEMPRE ES MEJOR SER INDETECTABLE.
Este punto interesa más a la persona
que vive con el virus, pero igual es importante que tú conozcas la información.
Se llama indetactibilidad a los niveles de carga viral de una persona que vive
con VIH. Cuando el seropositivo comienza su tratamiento a base de
antiretrovirales, con una adherencia disciplinada y cuidados de salud
específicos dirigidos a llevar una vida más sana, puede llegar a ser
indetectable, es decir, en las pruebas de conteo de copias de VIH en su sangre,
el virus es apenas visible, pues el tratamiento médico ha logrado suprimir su
reproducción. Esto no significa que él o ella se hayan curado, pero sí que ha
llegado a controlar el VIH en su cuerpo, y por tanto, las posibilidades de que
pueda transmitirlo a su pareja son casi nulas. En recientes estudios incluso se
ha descubierto que una persona con niveles indetectables de VIH en la sangre es
incapaz de transmitir el virus. Esto sin embargo aún genera cierto debate y
preferimos no dar por hecho que esto sea totalmente certero en todos los casos.
Siempre es importante prevenir riesgos y acompañar todas las relaciones con
preservativo.
NO SÓLO SE TRATA DE CUIDARTE A TI, TAMBIÉN ESTÁ LA SALUD DEL OTRO.
No debemos olvidarnos que una
relación, sea pasajera o de convivencia extendida, es de dos. Por lo tanto,
también está en ti preocuparte por la salud de tu pareja. Lo óptimo sería que
además de conocer tu estado serológico en VIH, supieras si estás libre de sífilis,
virus de papiloma humano, herpes y otras tantas infecciones de transmisión
sexual, incluida la hepatitis. ¿Por qué? Porque seguramente el chico al que ligas
y que vive con VIH no querrá añadir otro virus o enfermedad a su estado de
salud. Aunque una persona indetectable puede tener buena salud, incluso mejor
que la tuya, eso no significa que debe dejar de cuidarse. Su organismo necesita
mayores cuidados, para tener mayor calidad de vida. Así que la preocupación en
una pareja no sólo debe ser por evitar que uno adquiera el VIH del otro, sino
que el otro tampoco adquiera alguna infección que pueda agravar su salud.
A DERRIBAR MITOS
Por último, siempre es bueno
repasar algunos mitos en torno al VIH y el sida. Puede que ya los conozcas como
también puede que haya alguno que mantengas. Es momento de despejar dudas.
Una persona que vive con VIH no
está enferma: vive con un virus de forma crónica, y si está bajo tratamiento médico
de antiretrovirales y es indetectable, lo más probable es que su salud sea tan
buena como la tuya. VIH no es una enfermedad, sino una condición. No hay
síntomas, no hay señas aparentes de que el virus está en su cuerpo.
VIH no es lo mismo que sida. El
primero es el virus de la inmunodeficiencia humana, un retrovirus que vive en
su organismo y que de no atenderse a tiempo, puede llegar a provocar el síndrome
de inmunodeficiencia humana adquirida, una condición médica en la que el cuerpo
ha llegado a la inmunodepresión, es decir, las defensas de su cuerpo, también
conocidas como TCD4, han caído a niveles por debajo de las 200 por mililitro de
sangre, lo cual reduce o nulifica las posibilidades de que su cuerpo sea capaz
de defenderse de agentes patógenos que existen en el ambiente, tales como el
virus de la gripa, la tuberculosis, la toxoplasmosis, pulmonía, e incluso
algunos cánceres, mismos que en un sistema sin defensas llegan a ser mortales.
En condiciones de sida, estas enfermedades o infecciones son conocidas como “oportunistas”,
pues aprovechan la baja de defensas para atacar el cuerpo humano. Pero, hay que
saber diferenciar y conocer la realidad del VIH y el sida.
Una persona que vive con VIH
puede controlar la replicación del virus gracias a los antiretrovirales. Si los
toma a tiempo, puede que nunca desarrolle sida en toda su vida.
Una persona que ha desarrollado
sida no está condenada a morir. Los avances médicos son cada vez mayores, y por
tanto, aun cuando un paciente llegue en etapa de sida al médico, existen
posibilidades de recuperar su sistema inmunológico con la toma de sus ARV y el
tratamiento de alguna infección o enfermedad de clase oportunista.
Las personas seropositivas sí
pueden tener hijos. Existen opciones, desde el lavado de esperma, hasta el
seguir un esquema estrictamente apegado de ARV para lograr la indetactibilidad,
tanto en parejas que son serodiscordantes (donde uno es negativo y otro
positivo), como en una pareja donde ambos son positivos. Además, también es
posible que un niño nazca libre del virus, en estos casos el parto debe ser por
cesárea y se debe evitar amamantar al niño, entre otras alternativas.
Y AHORA QUE YA SABES LO PRIMORDIAL, ¿CÓMO CONTINUAR?
Con confianza y honestidad.
Además de las típicas preguntas del ¿eres activo o pasivo?, ¿cuánto te mide? o
¿en qué posición te gusta más? Hay que añadir la de ¿conoces tu estado
serológico?, ¿traes suficiente lubricante? y ¿eres indetectable? Y sabiendo estos
datos, seguro puedes llegar a tener una relación inolvidable y exitosa.
Y recuerda que antes de etiquetar
alguien como positivo, siempre estará por delante su corazón y su humanidad.

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