Ubicado en el 503 de la Calle San Luis, casi esquina con Allende, está
Ciber Open, sólo a unos cuantos pasos de otro sitio de encuentro para hombres
que tiene sexo con otros hombres, el famoso Gremio. De muy reciente creación,
ubicado muy cerca del centro histórico, este nuevo ciber de ambiente se ha
ganado un lugar especial en el gusto de muchos chicos potosinos. A destacar
están sus instalaciones: pensadas para el disfrute de todos sus visitantes bajo
un ambiente limpio, seguro y con un costo justo: 18 pesos la hora. Destaca el
buen trato de sus propietarios, así como el de los chicos que atienden el
negocio. Sus horarios son, si bien tengo entendido, de 11 de la mañana a 11 de
la noche de lunes a domingo, y por si fuera poco está abierto los 365 días del
año. Eso ya es un mérito, pues la calentura de los potosinos no respeta días
festivos.
Al llegar encontrarás un ciber de apariencia muy limpia, creo que este
punto es de destacar pues considerando que muchos de los que van lo hacen con
la intención de tener sexo, no está demás echarle un trapazo a las máquinas y
de paso aromatizar las zonas de ligue. Y en eso Open tiene un 10, es algo que
se ve poco en esta clase de ambientes.
Open cuenta con cabinas al fondo del local (de dos pisos): en la
primera planta tienen cabinas sencillas, con cortinas negras. La segunda cuenta
con cabinas a puerta cerrada. En ambos pisos las cabinas tienen gloryholes, ¿no
es eso excitante? Si lo tuyo es sólo mirar, puedes echar un vistazo discreto a
la cabina de al lado y si a tu vecino esto no le parece incómodo seguro te
permitirá echarte un taco de ojo. En la segunda planta además hay una modesta
sala de convivencia con detalles orientales que le dan un toque armonioso, y un
cuarto oscuro, no muy amplio pero hecho para lo obvio y por supuesto concurrido
por aquellos chicos que prefieren salir de sus cabinas para tener algo “menos
íntimo”, lo pongo entre comillas porque al ser un cuarto oscuro lo que se
alcanza a apreciar adentro es poco pero sin duda el morbo de cualquier cuarto
oscuro es el toparte con desconocidos en la oscuridad, entregarte al gozo de
las caricias, los arrimones y ya estando a un buen faje, un trío o una mini
orgía.
Ahora, voy a ser franco con lo que he visto las veces que he asistido
a Open, para que no todo parezca un artículo de celebración y felicitaciones.
Open es un lugar pensado para todas las edades, pero por un motivo curioso
quienes más concurren son chavos de los 18 a los 30 años, a veces pareciera que
su público es exclusivo de veinteañeros. A diario verás treintones y
cuarentones como yo, pero seremos pocos y notarás una diferencia entre lo que
es Open y, por ejemplo, lo que puede ser una Boxer Party de Cabritos, los
vapores de La Central o una noche en El Gremio. ¿Quiere decir que Open es
excluyente? Para nada, como ya he dicho el trato de los dueños es cordial y respetuoso.
Pero esta clase de ambiente es más relajado y menos clandestino.
Gente a todas horas: sí. Delgados, gorditos, guapos, normalones, los
que no se fijan mucho en el físico y se interesan más por echar pasión, así
como los que te voltean la cara cuando no les gustas porque estas generaciones
tienen una apropiación sobre el físico y la superficialidad tremenda. No está
mal, es típico de estos y muchos lugares de ambiente la tendencia de encontrar
divas o lo que consideran a la gente madura otra especie con la que no
congenian. Los millenials parecen optar
por sitios ordenados como Open, porque son generaciones acostumbradas al ligue
a través de las redes sociales o los antros, y por tanto les ha tocado vivir
menos el ambiente de clandestinidad del cruising. En Open es regular ver a los
chicos dando vuelta tras vuelta, esperando la llegada del modelo de revista. La
cosa es que seguramente a la llegada de dicho semental, éste terminará fijándose
en el chavo de finta chacal o caso poco común (risas) será pasivo como tú. Considero
que la superficialidad es parte de los negocios en los que la clientela está
compuesta en mayoría por jóvenes. En la cultura homosexual de San Luis Potosí
pervive una ideología de merecer lo mejor por el hecho de considerarnos los
mejores, de ahí a que la realidad sea distinta es algo que juzgarán los demás.
Si lo tuyo es un sitio en el que vas por una o dos horas a conocer sin
sentirte comprometido a nada, Open te va a gustar. Pero si vas creyendo que
adentro verás un show porno y mucha acción, es preferible que busques en los
otros espacios que tiene San Luis. Y aunque como en últimos artículos he dicho que
el cruising en San Luis está muriendo, creo que en la ciudad aún se pueden
encontrar sitios en los que puedes dar rienda suelta a tus instintos sexuales
de la forma que más te guste.
Open es un lugar para encuentros oportunos: vas,
pides una máquina y de rato en rato te das una vuelta por el lugar para ver si
hay algo que te guste y de hacer click con alguien proceder al cotorreo. Sin
complicaciones. En fin, para todos hay lugares. Tienes que vivir la experiencia
en carne propia y decidir si Open es tu mundo. Ya sea que vayas por curiosidad,
por vivir una fantasía o para calar estos ambientes, ya sabes la dirección, el
costo y los horarios.

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